martes, 19 de agosto de 2014

Pintando al aire libre: Zamora, Julio-Agosto 2014

Zamora desde el puente de piedra.

Hace ya años que allá donde voy llevo un cuaderno, lápices y acuarelas para hacer apuntes; la cuestión es llevarlos encima, luego el momento de sacarlos es ya otro cantar.
Apuntes rápidos que cuentan historias, cada vez que veo uno recuerdo el lugar, la circunstancia; mucho mejor que hacer fotos. Apuntes rápidos que por sí mismos son obras definitivas, con trazos rápidos, expresivos, sueltos, contundentes; sin embargo pueden ser también preludio de obras posteriores de mayor envergadura y trabajo. 

Diferentes apuntes a lápiz de Zamora.

Esta vez di un paso mas allá en pro de seguir la estela de los grandes maestros que, armados con su paleta, colores y pinceles salían a la calle, a la playa o al campo a pintar del natural; se me vienen a la mente Sorolla, Monet, Van Gogh y otros muchos; montando en la bicicleta mis pinceles, colores y unas tablas que andaban por casa, resto de otros avatares artísticos, pasé algunas tardes de mi estancia estival en Zamora dado a la tarea, como aquellos franceses, de impresionar, de plasmar la impresión.

 Barrio y aceñas de Olivares desde los pelambres.

Zamora para mi es una constante fuente de inspiración, cada vez que voy la ciudad desde sus piedras de oro y sangre parece estarme diciendo: "mira, aquí estoy; aquí sigo, igual y diferente, impasible y cambiante; sin embargo tú cambias, tú creces, tú eres quien cada vez me mira con ojos nuevos"; y no sólo la ciudad, también sus gentes, sus sabores, sus leyendas y sus pintores.

  En la Rúa de los Notarios.

Recomiendo la experiencia de dibujar y de pintar en la calle, supera con creces a eso de aislarse en una habitación y copiar una foto; al natural puede captarse la atmósfera, las texturas, los cambios de la luz, y eso sin entrar en detalles de todo lo que puedes aprender no sólo de la tarea de dibujar o de pintar si no también de todos los que pasan y te entablan conversación: de esta vez, entre otras personas, conocí a un pintor de quien tengo en casa precisamente uno de los apuntes que él hizo en su juventud del natural, Agustín "Renilla" (hijo); conocí también a Mohamed, que desde su furgoneta se paró a mirar lo que andaba haciendo y al momento volvió con la tarjeta de su galería para ofrecerme exponer y algunos catálogos para regalarme de las exposiciones que en ella realizó hace años. 
Toda una experiencia.

 Vista del casco histórico desde Cabañales.

Por supuesto es importante el resultado final, pero yo estimo que más importante aún es lo aprendido en cada tabla, en cada pincelada, en cada acierto y en cada error.

  Santa Lucía desde la cuesta de los herreros.
 Los barrios bajos y San Ciprano desde el puente de piedra.

Si pudiese resumir en tres palabras la experiencia estas serían luz, color y complementarios.


En el taller de restauración del Obispado de Zamora.

A veces nos empeñamos en buscar oportunidades lejanas y muchas veces utópicas cuando las posibilidades reales están casi siempre a nuestro alcance, más cerca de lo que imaginamos, y el resultado es infinitamente mejor del que ni siquiera sospechábamos, esa es la conclusión que saco de este mes de julio en el taller de restauración del Obispado de Zamora.

Vista del casco histórico de Zamora desde el barrio de Cabañales.
No voy a entrar en detalles sobre cómo acabé haciendo prácticas en el taller, lo importante es lo que he encontrado, aprendido, descubierto y comprendido.
En mi opinión, el resto de diócesis españolas tiene mucho que aprender de la delegación para el patrimonio y la cultura de la diócesis de Zamora: dos personas, José Ángel Rivera de las Heras (delegado) y Bernardo Medina Garduño (director del taller de restauración), sacerdotes ambos, dan alma, vida y corazón desde hace años a la tarea de la salvaguarda, cuidado y restitución de su funcionalidad al ingente patrimonio de la diócesis; en sus manos se encomienda el trabajo de inventariado, conservación, restauración, guía y asesoramiento acerca del cuidado del patrimonio artístico material desde el que los creyentes de la diócesis han manifestado desde hace siglos su fe y la vivencia de sus días desde la óptica creyente.

Entrada al obispado de Zamora, donde se ubica el taller de restauración de la diócesis.
¿La clave? la perspectiva del servicio en primer lugar hacia los creyentes, desde el más sencillo del último pueblo de Aliste, al más docto del centro de la ciudad y en segundo lugar hacia el mismo patrimonio, don recibido de las generaciones que nos precedieron y que debemos legar a las generaciones futuras en el mejor estado posible.

¿Otro secreto? la generosidad, con todas la personas que pasan día a día por el taller a preguntar, a resolver dudas, inquietudes, sean del tipo que sean, y con todos aquellos a los que se les pueda hacer llegar la belleza de tantas y tantas imágenes de la fe, reflejo de la belleza primigenia, reflejo del más bello de los hombres.

 
Interior del cimborrio de la Catedral de Zamora (S. XII).
El trabajo realizado en las prácticas en el taller fue de lo más variado, desde el establecimiento y discusión de criterios de conservación y restauración, visitas y trabajos en la Catedral, visitas y trabajos en los depósitos, hasta el trabajo material sobre las piezas, preferentemente de escultura policromada, lo cual no quitó para otras tareas sobre pintura sobre lienzo e incluso de realización de una tirada en papel de un grabado en plancha de cobre del S. XVIII.

Estampación sobre papel de grabado en plancha de cobre.


Estucado/desestucado de manos en madera policromada de Virgen vestidera.
Reintegración cromática con acuarelas de manos en madera policromada de Virgen vestidera.
Aspecto final de las manos en madera policromada de Virgen vestidera.
Eliminación de repintes en Cristo manierista en madera policromada.
Consolidación mediante inyección de consolidante de pieza atacada por xilófagos.
Limpieza de barnices oxidados en relieve en madera policromada.
Y además todo lo que no se ve: el trato con las personas, conocer a otros restauradores y personas del gremio, establecer relaciones, amistades, etc. 
Un mes de trabajo muy bien invertido, por supuesto.

lunes, 9 de junio de 2014

Stop Motion en el Museo Nacional de Escultura

Emulando a Vicente Escudero, el mayor bailaor de flamenco que ha dado Valladolid, Alejandra Nieto (compañera de clase y de fatigas varias) y yo hicimos este pequeño Stop Motion con la ayuda de mi hermano Miguel a la guitarra y a las soluciones técnicas, en homenaje al bailarín y al mundo artístico que ha salido de esta ciudad y cuyo legado aún conservamos.


Todo el material utilizado es nuestro, a excepción de la foto de Vicente Escudero que es de Internet: nosotros hicimos las fotos, Alejandra bailó como nadie y Miguel y yo tocamos y tocamos las guitarras y el cajón hasta que salió un cover de "Entre dos aguas" que por esta vez dimos por válido.

Esperamos que os guste:


jueves, 5 de junio de 2014

El griego de Toledo

Estamos aún celebrando el centenario de la muerte de Doménicos Theotokopóuli, conocido por el apelativo de "el Greco" por su origen griego.
Toda España (y parte del extranjero) se ha revolucionado y puesto manos a la obra para dar a conocer  la figura, historia y obra (y de paso hacer caja) del cretense, denostado durante siglos y redescubierto para el mundo por los del ´98 en su búsqueda de la España negra, curiosa paradoja puesto que pocos han manejado el color como él, colores que la oxidación de los barnices y las interpretaciones erróneas han tratado de enmascarar. 

Sin embargo, no es nada desdeñable la exposición que bajo el título "El griego de Toledo" ha conseguido aunar en la planta baja del palacio de Santa Cruz de la capital Manchega una muy interesante representación del conjunto salido de la mano del artista y de su taller, desde sus primeros pasos en la pintura de iconos ortodoxos hasta el legado pictórico y espiritual que significa la obra que realizó para su propia tumba.

Es curioso observar a las hordas de turistas de todas las edades que, pegada la oreja a una audioguía, vagan sin rumbo por el espacio expositivo, sin conseguir realizar más diálogo con las obras que el monólogo que les susurra su cacharro al oído, pero en fin, eso para otra entrada...

La exposición articulada en cuatro partes (aprovechando la fisonomía del espacio expositivo), se configura representando sus raíces y formación en Italia, así como su llegada a España, las obras más personales y maestras, las obras conformantes de grandes retablos y las obras de devoción.

Resulta fundamental comprender que el origen bizantino de su producción, pasando a través del filtro de influencias italianas de Tiziano, Tintoretto y Miguel Ángel; sumado al contexto cultural de la contrarreforma con el particular acento español, es lo que da lugar a la magnífica y a la vez particularísima producción del Greco que ni siquiera su hijo Jorge Manuel va a ser capaz ni de imitar ni de continuar en el tiempo; podríamos afirmar que el estilo del Greco es su propia personalidad plasmada en lienzo.

Parece que no quedan ya entradas, del 14 de marzo al 14 de junio parece que ha resultado tiempo insuficiente para esta primera muestra monográfica del de Candía en la tierra que le sirvió de patria la segunda mitad de su vida y sin cuya configuración resultaría imposible comprender al Greco en su total complejidad, lo que subraya la necesidad de la clave hermenéutica del contexto para la correcta comprensión del significado de sus obras.

Único, fugaz, color, tremendamente moderno, polémico, venerado, sublime, inconfundiblemente Greco.



martes, 6 de mayo de 2014

Intervención de conservación y restauración de documento gráfico sobre papel.


En los días pasado he estado realizando una intervención de documento gráfico sobre soporte de papel.

Son muy interesantes este tipo de procesos porque varían notablemente en ciertos aspectos frente a las intervenciones en escultura en madera policromada o el pintura sobre lienzo.

Éstas son algunas de las conclusiones extraídas tras la intervención de las piezas:

*En el proceso de intervención sobre documento gráfico en soporte de papel es necesario seguir el orden preciso de actuación, ya que hay pasos que no pueden realizarse en un orden alterado; por ejemplo, si se bañasen las piezas después de la adición de injertos, con seguridad éstos se desprenderían, como se ha comprobado con el desprendimiento del refuerzo de papel original durante el baño del presente caso.


*Cada obra exige un tipo de intervención acorde a su estado de conservación luego, aunque exista un protocolo estándar de actuación, es preciso observar detenidamente las necesidades concretas de cada pieza y no realizar más acciones sobre las obras de las que sean necesarias.


*En ocasiones, cierto tipo de degradaciones no pueden (e incluso no deben) ser corregidas, puesto que dicha actuación supondría mayor perjuicio que beneficio a las piezas y además ocultaría evidencias del paso del tiempo sobre las mismas de manera innecesaria, como se ha observado con el caso del amarilleamiento de las obras y con el caso de las manchas de hongos del soporte.


*El tipo de actuación a realizar sobre las piezas se verá definida no sólo por el estado de conservación de las mismas sino también por su futuro uso, como ha demostrado el tema de la reintegración cromática de las presentes piezas, en las que no se ha estimado necesario reproducir el texto faltante en las láminas puesto que no iba a ser de nuevo destinada a su primitiva funcionalidad.




He publicado en la plataforma Issuu el informe completo sobre el proceso de conservación y restauración de documento gráfico sobre papel; esta publicación estará siempre accesible haciendo click sobre el apartado dedicado a documento gráfico de la barra izquierda del blog.


lunes, 14 de abril de 2014

Intervenciones en Santa Eufemia del Arroyo

La iglesia parroquial de Santa Eufemia del Arroyo, en tierra de campos en la provincia de Valladolid, es uno de esos templos en los que se conjugan (no siempre de la manera más armónica) modernas intervenciones con obra devocionales de diversas épocas y calidades.




Para rematar el conjunto de la pared del presbiterio de la iglesia parroquial encargaron hace un tiempo un tetramorfos y un sagrario nuevo.

Tetramorfos es un término de origen griego que significa "cuatro formas" o "cuatro cuerpos".
Este término en la iconografía cristiana se ha asociado siempre a las figuras de los cuatro vivientes (una figura de toro, una de león, una de águila y una de hombre) que aparecen en las profecías de Ezequiel y en el libro del Apocalipsis y que tradicionalmente se han asociado a los cuatro evangelistas (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), no es extraño encontrar pues en la iconografía cristiana a estos cuatro personajes rodeando las mandorlas de Cristo Pantocrátor en el periodo románico y gótico o presentes en los retablos de nuestras iglesias.

Se decidió que la manera como más convenía realizar esta tarea sería en forma de relieve en arcilla sobre un fondo dorado, a fin de integrar el tetramorfos mediante el color en el conjunto del presbiterio pero resaltar cada figura por medio del dorado.

Una vez definida la técnica se hicieron algunos bocetos en el tamaño definitivo que servirían como patrón a la hora de modelar la arcilla que se procedió a realizar conjugando el equilibrio entre lo figurativo y lo abstracto, a fin de integrar los evangelistas en el conjunto del presbiterio sin que restasen importancia a las otras piezas.





Juan tiene grandes ojos, los del místico; Marcos tiene rasgos similares a los del Apóstol Pedro, por la relación que tradicionalmente se les ha atribuido; Lucas  porta dos libros, el de su Evangelio y el de los Hechos de los Apóstoles; y Mateo lleva a la cintura una pequeña bolsa de monedas, recuerdo de su anterior oficio de recaudador de impuestos.

Para la elaboración del sagrario se realizaron previamente algunos bocetos sobre los que después Blas Plaza, un buen amigo carpintero ebanista de Medina del Campo colaborador en trabajos anteriores, realizó la estructura definitiva. Se doraron las zonas interiores del sagrario así como algunos detalles de la puerta y se procedió a ensamblar el conjunto.





Como motivo principal del sagrario se escogió la representación del AGNUS DEI, motivo iconográfico habitual en el cristianismo proveniente de la expresión que el evangelio pone en labios de Juan Bautista refiriéndose a Jesús y cuya simbología, preludiada en los textos y ritos del Antiguo Testamento, adquiere pleno significado en el Nuevo Testamento y en especial en el libro del Apocalipsis: 

"Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos, 
porque fuiste degollado 
y con tu sangre compraste para Dios 
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; 
y has hecho de ellos para nuestro Dios 
un reino de sacerdotes, 
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado 
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, 
la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza"
(cf Ap, 4)




La figura del cordero se realizó en barro rojo cocido en la técnica denominada terra sigillata para alcanzar mediante el engobe blanco el tono y textura blanquecino similar al de la lana de los corderos gracias a la colaboración de Laura Castrillo. Se completó la composición con algunos detalles al óleo sobre el fondo dorado.



Presbiterio de la Iglesia parroquial de Santa Eufemia del Arroyo con el tetramorfos y el sagrario instalados.