jueves, 27 de marzo de 2014

Las tareas de conservación y restauración: ¿Por qué?, ¿cómo? y ¿para qué?






Antes de llevar a cabo cualquier tarea de conservación y/o restauración de patrimonio es preciso plantearse una pregunta, la pregunta sobre el por qué de estas tareas; el que fuera presidente de la UNESCO entre los años 1987 y 1999 D. Federico Mayor Zaragoza afirmaba "...la prevención es una exigencia que va más allá de las razones culturales, de las razones económicas, o de las razones políticas. La prevención es una exigencia ética...[1]" Mucho se ha estudiado, escrito y hablado sobre los criterios a la hora de realizar tareas de conservación y restauración, criterios de carácter estético y/o metodológico, criterios que responden a la pregunta sobre el cómo actuar, sin embargo poca es la atención que se le presta a responder a la pregunta del para qué actuar.

Por ello, la pregunta por el para qué es fundamental antes de cualquier labor de conservación y/o restauración de un bien patrimonial, sea de la índole que sea, en palabras de D. Enrique Ortega, conservador/restaurador de la unidad de museos del ayuntamiento de Córdoba “la restauración es primeramente un ejercicio psicológico antes que un ejercicio práctico, ya que se restaura aquello que va a tener un uso, una función; no se restaura una pieza para almacenarla o dejarla arrinconada.[2]

La formación de técnicos en conservación y restauración de patrimonio es pues, ante todo, la formación de profesionales con criterios de intervención adecuados a cada caso concreto; cada bien patrimonial es único e irrepetible, con necesidades concretas que piden la mayor atención para dar la clave que resuelva el método de actuación sobre el mismo, por lo tanto no existe un protocolo o patrón estándar de actuación para las obras de arte a intervenir, sin embargo si que existe una máxima:

Los encargados de la conservación y restauración del patrimonio tienen la exigencia de legar al futuro en las mejores condiciones posibles, aquello que el pasado nos donó, a fin de contribuir desde nuestra área específica de trabajo a ir tejiendo progresivamente la trama y urdimbre de la cultura desde la que el hombre pueda crecer cada día más, pueda cada día irse acercando a lo que verdaderamente significa ser humano.

Lo que no se conoce no se valora, lo que no se valora no se cuida, y lo que no se cuida corre el riesgo de antes o después perderse, y con ello la información sobre la sociedad que dio a luz las obras, su mensaje y la experiencia vital de su creador.

No se trata de entretenimiento, de ocio o de emoción estética; se trata de promoción humana.



[1] Mayor Zaragoza, F.(1992): "Memoria del Futuro" Discurso Inaugural Encuentro Europeo Patrimonio Histórico Artístico y Contaminación. Consorcio Madrid Capital Europea de la Cultura. Madrid, 19-21 de noviembre.
[2] En conversaciones con el autor del blog.

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