miércoles, 29 de noviembre de 2017

Sobre la interpretación de las obras de arte.


Durante los años de estudio una profesora de la carrera nos expuso en clase la interpretación de cierta obra de Leonardo Da Vinci por parte de Sigmund Freud, interpretación recogida en su libro Psicoanálisis del Arte. Ciertamente he de decir que me pareció una interpretación entre forzada y sacada de quicio, a pesar de lo entusiasmada que parecía la profesora en su explicación, pero a veces en clase es mejor estar calladito, aguantar el chaparrón y dejar que cada uno le haga decir lo que quiera a las obras de arte. 

Traigo a colación esta anécdota a propósito de la intervención que me traigo entre manos en estos momentos y lo que voy pensando mientras avanza el tratamiento de conservación y restauración de la pieza.
La obra en cuestión se trata de un relieve del siglo XVII en madera tallada, policromada, y estofada, representando la escena del nacimiento de Jesús y simultáneamente, gracias al autor de la policromía, la escena de la adoración de los pastores que se representa pintada en el fondo del relieve.



En el proceso de limpieza de la superficie, progresivamente se van dejando ver con claridad (al eliminar la suciedad adherida, las salpicaduras de cera y el barniz oxidado) los detalles de una primorosa policromía que enriquece notablemente el trabajo de la talla.
En concreto, en los vestidos de la Virgen María aparecen esgrafiados sobre el oro una suerte de motivos decorativos que dan mucho que pensar, a saber: pequeños putti o angelotes en la túnica púrpura, así como algunas estrellas sobre el manto azul.

Tradicionalmente, debido a la leyenda Áurea y a los evangelios apócrifos, se ha atribuido a la Virgen María el haber tejido el velo púrpura que en el templo de Jerusalén custodiaba el Sancta Sanctorum, el lugar de la presencia de Dios. Por ello en muchas ocasiones en el momento de la anunciación se representa a María tejiendo. Ese mismo color es con el que se la representa vestida: el púrpura de la realeza (como en la escena del Ecce Homo, en la cuál Pilatos viste a Jesús de púrpura como mofa de su pretendida realeza). Esta metáfora parece ser una forma de indicar que el nuevo templo, custodiado por querubines y que contiene al Santo de los Santos en su interior es María, al haber llevado en su vientre al Hijo de Dios. ¿pretendería el autor de la policromía de la obra hacer esta alusión?





Asimismo, el azul es siempre el color de lo celeste, de lo divino, por ello el manto de la Virgen se representa azul. En el manto de esta representación, aparecen esgrafiadas sendas estrellas. ¿estaría el autor de la policromía haciendo referencia a la elevación de la Virgen a lo divino? ¿se trataría mas bien de una referencia a la mujer del Apocalipsis identificada con María, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y coronada de estrellas?





Quizá estas reflexiones se acerquen a la intención del autor, o tal vez no y simplemente se trate de diversos motivos decorativos que empleó el policromador sin ninguna intención mas allá de lo meramente estético.
Sin embargo ahí están las obras, esperando a que con la interpretación del espectador se vaya engrosando progresivamente la comprensión de la obra y sigan las imágenes siendo a día de hoy la Biblia Pauperum, que ofrece a los ojos lo que ya los oídos no pueden comprender o tal vez no quieren escuchar.


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